Adiós al lenguaje inclusivo
- Christian Luján

- 25 abr. 2024
- 3 Min. de lectura
"... creo firmemente que cada persona es libre de hablar de la forma que desee. Sin embargo, si el Estado y su aparato deben adoptar una postura en este tema, la mencionada debe reflejar lo que la gran mayoría de ciudadanos usan en su cotidianidad y practicidad, en ese sentido, el masculino inclusivo ES la elección adecuada a usar en este caso."
El congreso de la República acaba de aprobar la eliminación del uso del lenguaje inclusivo en textos escolares y documentos públicos. Esta fue iniciativa de la parlamentaria Milagros Jaúregui Aguayo de la bancada de Renovación Popular. Algo similar ocurrió hace unos meses en la Argentina de Milei cuando este decidió prohibir el lenguaje inclusivo en materia del Estado. Sin embargo, la pregunta que vale la pena formularse es la siguiente: ¿Es adecuado que el lenguaje inclusivo sea una opción que debe adoptar un Estado?
Según la ONU, el “Lenguaje inclusivo” es la manera de comunicarse sin discriminar a un sexo, género social o identidad de género en particular, con la finalidad de evitar perpetuar estereotipos de género. Por lo tanto, bajo esta definición, el uso del denominado masculino inclusivo; que es de uso cotidiano, resultaba discriminatorio.Pues, según quienes defienden esta tesis, decir “todos” o “alumnos” excluye a mujeres, personas trans o personas “no binarias”.
Quienes comparten esta visión yerran profundamente. Es innegable que el lenguaje es, de por sí, totalmente dinámico, varía en el tiempo o como algunos dicen: “está vivo”. Por ejemplo, muy pocos o de plano, nadie utiliza un español como el que usó Cervantes en el Quijote o como el que empleó el Inca Garcilaso de La Vega en Los Comentarios Reales de los Incas. No obstante, estos cambios en el uso del lenguaje se dieron, en la gran mayoría del tiempo, de manera espontánea con el paso del tiempo y de abajo hacia arriba. Es decir, son los propios hablantes quienes generan los cambios en el lenguaje a través de su uso.
Como sabemos, hace algunos años no existía el término “wasapear”, que se refiere a enviar un mensaje por medio de la aplicación WhatsApp, pero ahora sí y esta fue aceptada por la RAE por el uso que los hablantes le daban y dan.
Sin embargo, con el lenguaje inclusivo y sus promotores sucede algo MUY DISTINTO. Ellos pretenden aplicar, muchas veces, su propuesta de arriba hacia abajo. Pues, por años, la han impulsado desde el Estado a través de guías o textos escolares e incluso la han impuesto a muchos trabajadores del Estado mediante talleres obligatorios de “género”.
De esta manera, han pretendido fomentar una forma lingüística totalmente distinta a lo que la gran mayoría de personas usan consuetudinariamente, por eso es fácil darse cuenta como un gran número de personas en redes y en el común rechazan el uso de esta “propuesta” lingüística. Es más, es fácil corroborar como muchos de quienes impulsan esta lógica no son capaces de articular de manera coherente una oración en lenguaje inclusivo.
En resumen, creo firmemente que cada persona es libre de hablar de la forma que desee. Sin embargo, si el Estado y su aparato deben adoptar una postura en este tema, la mencionada debe reflejar lo que la gran mayoría de ciudadanos usan en su cotidianidad y practicidad, en ese sentido, el masculino inclusivo ES la elección adecuada a usar en este caso.






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