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¿Es realmente inclusiva la Pontifica Universidad Católica del Perú?

  • Foto del escritor: Sebastián Cruz
    Sebastián Cruz
  • 23 nov 2024
  • 6 Min. de lectura


La Pontificia Universidad Católica del Perú, en los últimos años ha construido una reputación como una institución promotora de valores progresistas e inclusivos, como la reforma trans que hubo en el 2013, el uso de lenguaje inclusivo dentro de los salones de clases, los nuevos enfoques de género en los planes de estudios de diversas facultades de la universidad, entre otras medidas. Sin embargo, ¿Qué tan real es esta llamada “inclusión” dentro de la universidad?

 

La universidad promueve valores como la justicia, el respeto por la dignidad de la persona, la diversidad y la inclusión, sin embargo, aún persisten problemas que siguen sin resolver en favor a las personas con discapacidad. Si bien existen órganos como la DAES, dirección de asuntos estudiantiles, los centros federados, incluyendo a la FEPUCP, entre otros, la oficina para la igualdad de género y diversidad, el cuál forma para del VRAC, expone que tiene como misión y cito “articular, facilitar e impulsar el fortalecimiento de la igualdad de género y el reconocimiento de la diversidad en beneficio de toda la comunidad PUCP”; no obstante, si vemos las funciones de la OIGD, se observa que casi toda su labor se desarrolla en la materia de enfoque de género, es ahí donde salta la siguiente pregunta: entonces, si todo su desarrollo se basa en temas de género ¿qué entiende por diversidad dicha oficina? O ¿Qué poblaciones engloba ese concepto de “diversidad”? ¿qué acciones se están tomando que no sean materia de género? Con esto quiero revivir algo que mencione anteriormente, no habría ningún problema si la oficina solo se llamará “Oficina para la igualdad de género”, es más que entendible que el único tema que toquen tenga que ver con género, pero también en su nombre se adjudican el término “DIVERSIDAD”. La diversidad es un concepto que hace referencia a las múltiples diferencias que existen entre los individuos y los grupos humanos en términos de cultura, etnicidad, género, orientación sexual, capacidades, religión, idioma, entre otros aspectos, es así que entre estos grupos diversos existentes en la universidad podemos encontrar a las personas con discapacidad, la cuál también merecen el mismo nivel de atención frente a cuestiones de género.

 

A título personal, este tema me resulta especial, ya que en el mes de agosto sufrí la fractura de mi tobillo derecho, en consecuencia, me tuvieron que enyesar el pie por el periodo de 4 semanas. Si bien, mi lesión fue algo temporal, fue gracias a esta experiencia que descubrí que la PUCP, en realidad, no es una universidad inclusiva en cuanto se refiere a personas con discapacidad. Esto se debe a que la misma infraestructura del campus universitario y el estado de las veredas no están adaptadas correctamente para estudiantes con discapacidad. Para abordar este tema, me gustaría contar una serie de experiencias personales como testimonio para sustentar lo que digo.

hacerlo en base a mi testimonio y mi experiencia para sustentar lo que digo.

 

Durante esas 4 semanas, una problemática que se me presentaba era la movilización a mis aulas, si bien contaba con muletas para trasladarme por el campus para mis clases, normalmente estas se dictaban en los pabellones H y D – por lo que era relativamente cerca y podía hacerlo con mis muletas, sin embargo, para trayectos largos solicitaba la silla de ruedas de la facultad de derecho para hacer uso de ella y poder ir a mis clases. A diferencia de la silla de ruedas del tópico de la universidad, la silla de ruedas de la facultad de derecho no posee rueditas que permitan a la persona movilizarse por sí misma, sino que otra persona debe guiarlo, es por ello que constantemente pedía apoyo a los sheriffs o a amigos para que me ayuden a movilizarse, a título personal debo reconocer y dar las gracias el inmenso apoyo por parte de los sheriffs en todo ese tiempo, en especial a los sheriffs de la facultad de derecho y a los sheriffs de la facultad de humanidades que siempre mostraban una disposición para ayudarme. Sin embargo, con muchos sheriffs pudimos notar que muchas veredas de la facultad presentan baches, algunas baldosas están en mal estado, los pisos están levantados y algunas rampas están mal planeadas o de lleno están mal hechas.

 

Para empezar, quisiera iniciar con las rampas, por ejemplo, en la facultad de derecho hay dos rampas, una que da a la entrada principal de la facultad y otra que da a los salones D101, D102, etc. La primera rampa pareciera ser una rampa improvisada, ya que su bajada es demasiado inclinada, con esto quiero agregar qué si no hubiera sido por el sheriff que me acompañaba, me hubiera ido para adelante, sumado a esto que al costado hay otra rampa. La segunda rampa si bien tiene barandas a su alrededor, es bastante estrecha, es así que al momento de voltear en dirección de los salones se dificulta bastante hacerlo. Conjuntamente, se debe reconocer que un gran número de facultades alrededor de campus presentan rampas y ascensores para los estudiantes con discapacidad, no obstante, también considero curioso mencionar que la facultad de telecomunicaciones no cuenta con un ascensor o con una plataforma que facilite la movilidad en el caso que un estudiante de esa facultad no pueda movilizarse, tras eso podemos preguntarnos ¿cómo se ayuda a un estudiante si su clase es en el tercer o segundo piso?

 

Seguido de esto, quisiera hablar acerca de las veredas, caminos o pista dentro del campus universitario, gracias a esta experiencia me pude dar cuenta que muchas veredas de la universidad presentan desniveles, están rotas y presentan huecos que son un obstáculo al momento de movilizarse. Por ejemplo, en una ocasión estuve como orientar en la Feria de Voluntariado que se dio el presente semestre, me acuerdo que en la ida un sheriff me ayudó en el traslado, sin embargo, fuimos por el camino largo que da a la puerta por Rivagüero, ese camino que da para los estacionamientos a la espalda de la universidad, el hecho esta que en todo ese camino se presentan pisos levantados, es decir, una parte del piso se encontraba más elevado que el otro, si bien para una persona que puede movilizarse sin dificultad esto puede significar algo insignificante, sin embargo, para una persona que se moviliza en silla de ruedas, esto puede ser complejo, ya que la rueda se puede atorar en ese desnivel, lo cuál requiere un esfuerzo o ayuda de alguien más para poder moverse. La cuestión e ignorando esos detalles, logré llegar a la feria y pude apoyar en ella. Al finalizar, la jefa de la asociación a la que pertenezco y una compañera de la misma me ayudaron a regresar al pabellón D, para ello tomamos la ruta del tontodrómo, lamentablemente se repitió la misma situación anteriormente nombrada, en ese pasacalle hay un sinfín de pisos levantados, es más me acuerdo que a causa de ello, la ruedita de la silla se atoró y mi jefa, mi compañera y yo tuvimos que empujar para salir de ese pequeño desnivel. Estas dos calles no son las únicas que presentan este problema, sino he percatado que, por derecho, por el comedor central, por psicología, por el pabellón z y en muchas facultades más las veredas ya están resquebrajadas.


Con todo lo anterior mencionado mi objetivo no es simplemente atacar o mostrar lo negativo de la universidad, sino es que problemas como las veredas o la rampa son situaciones que,  desde que ingresé a la universidad en el 2019, todavía persisten y no han sido mejorados. En el 2014, la abogada Renta Bergaglio, en su estudio “Hacia una universidad para todos: propuesta para una PUCP inclusiva, dice lo siguiente: “La mayoría de los edificios de facultades de la PUCP son accesibles en sus primeros pisos, pero solo cinco de 21 tienen ascensores o rampas para subir niveles, y uno de estos es adecuado para personas con discapacidad visual. Nueve edificios carecen de baños adaptados, y en la mayoría de los que los tienen, las puertas son demasiado estrechas para sillas de ruedas. Además, solo un edificio tiene lavabos a la altura recomendada”. Si bien este estudio es del año 2014 y en 10 años puede haber un cambio sustancial, sería conveniente que la OIGD desarrolle un nuevo informe teniendo en cuenta todos los aspectos que permitan un escenario de equidad para todos los estudiantes.


En conclusión, la “inclusión” no debe ser solo un lema, sino un compromiso tangible de todos, si bien muchas personas pueden alegar que exclusivamente les compete a las personas con discapacidad abogar por sus derechos y no entrar en “paternalismos”, también es importante mencionar que una pierna rota, una brazo roto o cualquier accidente, son situaciones de las que nadie está a salvo y aunque hubieran algunos que nunca pasarán por esto, exigir una verdadera inclusión para los que sí no es ser "paternalista" es ser meramente empático, dejarlos de lado por no pertenecer al enfoque que defiendes es ser, por no decir más, indiferente. La universidad tiene los recursos para crear un escenario verdaderamente equitativo, accesible, pero mientras la PUCP no de las condiciones necesarias ni brinde una infraestructura adecuada, no podremos garantizar la independencia, el bienestar, la comodidad e inclusión de las personas con discapacidad, ni menos presumir lo mismo de todos los integrantes de nuestra comunidad

 

BIBLIOGRAFÍA

·         Bregaglio, L. R. (2014). Hacia una universidad para todos: propuesta para una PUCP inclusiva. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú.

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