Entre mitos y la realidad: El equivocado significado del Body Positive y su impacto en la percepción de la salud
- Sebastián Cruz

- 4 mar 2025
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Hoy 04 de marzo de 2025 se “conmemora” el día mundial contra la gordofobia; no obstante, no siempre fue así, ya que en antaño en este día se conmemoraba el “día mundial contra la obesidad”.
Esta iniciativa nació en el 2015 gracias a la World Obesity Federation con el objetivo de enfrentar la obesidad desde una perspectiva integral, abarcando no solo el análisis de sus causas, sino también la implementación de estrategias de prevención y el desarrollo de tratamientos efectivos que contribuyan a mejorar la calidad de vida de las personas afectadas. Sin embargo, desde hace unos años, numerosas organizaciones de “activistas” en contra la “gordofobia” redirigieron el significado de la fecha. Según sostienen, esto debido a que el foco de la conmemoración anterior reforzaba la patologización de la gordura y promovía “discursos de odio” hacia aquellos cuerpos que se apartaban del “estándar tradicional”. Así lo expresa Carmen Godino, activista y ex responsable de Stop Gordofobia.
Este cambio de enfoque no solo ha desplazado la atención de un problema de salud pública, como lo es la obesidad, hacia un discurso centrado en la discriminación y la aceptación incondicional del sobrepeso, sino que también ha impulsado y recobrado movimientos como el famoso Body positive en su vertiente más radical. Lo que en un inicio surgió como una causa legítima para fomentar la autoestima y la inclusión de cuerpos diversos, ha derivado en una narrativa que niega los riesgos reales asociados al exceso de peso y deslegitima cualquier intento de abordarlo desde una perspectiva médica.
El Body positive progresista no solo minimiza las consecuencias de la obesidad, sino que también demoniza a quienes buscan promover hábitos saludables, tachándolos de “gordofóbicos” u “opresores”. De esta manera, el debate se ha transformado en una confrontación ideológica, donde cualquier intento de prevención o tratamiento es visto como una imposición de estándares de belleza, ignorando la evidencia científica que advierte sobre los efectos negativos del sobrepeso y la obesidad en la salud de las personas.
Las redes sociales han sido un vehículo clave en esta tendencia, donde influencers y activistas promueven la idea de que la obesidad no solo es aceptable, sino incluso deseable. Imágenes de personas con sobrepeso extremo (obesidad mórbida) posando con orgullo bajo lemas como “Mi cuerpo, mis reglas” refuerzan la idea de que el peso no tiene ninguna relación con el bienestar.
Sin embargo, esta narrativa ignora una realidad innegable: la obesidad no es solo una cuestión de estética, sino un grave problema de salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sobrepeso y la obesidad están estrechamente vinculados a un aumento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión, problemas articulares y ciertos tipos de cáncer. Lejos de ser un rasgo netamente físico sin consecuencias, el exceso de peso puede reducir la esperanza y calidad de vida de quienes lo padecen.
Además, la obesidad no solo afecta a nivel físico, sino que también tiene impactos psicológicos y emocionales. Numerosos estudios han señalado que las personas con obesidad son más propensas a padecer ansiedad y depresión, en parte debido a los efectos fisiológicos del exceso de grasa corporal, pero también como consecuencia de las limitaciones que esta condición impone en la vida cotidiana. La dificultad para realizar actividades básicas, la fatiga constante y la sensación de malestar puede generar un círculo vicioso donde el bienestar emocional se deteriora, lo que a su vez puede llevar a hábitos aún menos saludables.
En este contexto, el problema del discurso Body positive no es su llamado a la inclusión y al respeto por la diversidad corporal, sino su insistencia en negar los efectos perjudiciales del sobrepeso. Defender la dignidad de todas las personas no debe significar ignorar la realidad ni promover la idea de que la obesidad es inofensiva. La verdadera aceptación del cuerpo debería ir de la mano con el autocuidado y el fomento de estilos de vida que permitan a las personas vivir de manera plena y saludable, en lugar de celebrar una condición que, en muchos casos, puede llevar a un malestar innecesario e incluso la muerte.
Es innegable que toda persona merece respeto por el siempre hecho de serlo, pero ese respeto no debería traducirse en la negación de la realidad. La obesidad no es una identidad que deba ser defendida a toda costa, sino una condición de salud que requiere ser abordada con responsabilidad. Si bien es necesario combatir la discriminación y el estigma, ello no puede hacerse a costa de romantizar una enfermedad con consecuencias graves y, en muchos casos, prevenibles.
El verdadero empoderamiento no radica en ignorar la evidencia científica ni en promover la idea de que la salud es un concepto opresivo. Más bien, debería centrarse en brindar información veraz, fomentar hábitos de vida que permitan a las personas sentirse bien consigo mismas y garantizar que todos tengan acceso a los recursos para mejorar su bienestar.
Aceptarnos a nosotros mismos no debería significar resignarnos a vivir con condiciones que nos limitan, nos agotan y nos roban años de vida. El verdadero amor propio no se trata solo de abrazar lo que somos hoy, sino también de permitirnos ser nuestra mejor versión mañana. Ha llegado el momento de dejar de disfrazar la complacencia de empoderamiento y empezar a entender que rechazar estas conductas lesivas a nuestra salud no es un acto de odio, sino el mayor gesto de amor que podemos darnos.
Referencias Bibliográficas:
Aguilera, C., Labbé, T., Busquets, J., Venegas, P., Neira, C., & Valenzuela, Á. (2019). Obesidad: ¿Factor de riesgo o enfermedad? Revista Médica de Chile, 147, 470-474.
Conde, Laura. (2024, 4 de marzo). ¿Por qué los activistas contra la gordofobia detestan el Día de la Obesidad? La Vanguardia.
Luján-Del Castillo, C., & Gómez-Guizado, G. (2023). Vigilancia de la situación del sobrepeso, obesidad y sus determinantes en el marco del Observatorio de Nutrición y estudio del sobrepeso y obesidad – Informe Técnico. Instituto Nacional de Salud/Centro Nacional de Alimentación, Nutrición y Vida Saludable /Subdirección de Vigilancia Alimentaria y Nutricional.
Organización Mundial de la Salud. (2024). Obesidad y sobrepeso.
Pajuelo-Ramírez, J. (2017). La obesidad en el Perú. Facultad de Medicina, UNMSM 78(2), 179-185.





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