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Hoy más que nunca: Honor y gloria a los comandos Chavín de Huántar

  • Foto del escritor: Jair Rojas
    Jair Rojas
  • 25 abr 2024
  • 3 Min. de lectura
"Hoy más que nunca es importante invocar a la memoria histórica, no ideológica ni mucho menos selectiva, sino a la que nos permite reflexionar y actuar por el bien del Perú. Como estudiantes debemos recordar que somos parte de este país y muy pronto parte fundamental de su historia, por lo que cuidarlo y encaminarlo hacia el éxito no es una opción, sino más bien una digna responsabilidad. ¡Honor y gloria a los comandos Chavín de Huantar!"



Han pasado casi 30 años desde ese 22 de abril de 1997, momento en el que todo el Perú y el mundo estaban expectantes ante la que sería una de las mejores operaciones militares de la historia. Este texto se centrará en los hechos ocurridos antes y, principalmente, durante la operación, dejando de lado cualquier sesgo ideológico que pueda afectar la percepción objetiva de los hechos.


El 22 de abril de 1997 a las 15:23pm, tras escuchar la frase clave “Mary está enferma”, emitida desde dentro de la embajada, se daba inicio a la entrada sorpresiva de las fuerzas especiales del Ejército y la Marina a la embajada de Japón. Fueron tres las explosiones en la sala, comedor y biblioteca que advertían a los terroristas y a la prensa ubicada en los alrededores de la embajada del inicio de la operación. 


Tras meses de planificación, los estrategas militares peruanos habían dedicado todos sus esfuerzos al diseño de un plan que pudiera garantizar la neutralización de los 14 terroristas del MRTA junto a su líder Néstor Cerpa Cartolini y el rescate de 72 rehenes que aún permanecían dentro. Los terroristas contaban con armamento de guerra del tipo antitanque, explosivos y fusiles de asalto, así como con una posición ventajosa de defensa en la que cualquier paso en falso por parte de los comandos podía comprometer la vida de todos los rehenes. 


Fueron 148 comandos de fuerzas especiales los que entraron rápidamente desde diversos puntos, incluido el suelo, ya que se habían excavado túneles que conectaban las instalaciones con el exterior y que, al mismo tiempo, despertaron las sospechas de los terroristas. Sin embargo, pese a las filtraciones mediáticas sobre estas construcciones subterráneas al estilo de la cultura Chavín (de allí el nombre de la operación), se pudo concretar el inicio de la operación. Lamentablemente, dos militares y uno de los rehenes fallecieron producto del contrataque de los terroristas: el coronel EP Juan Valer Sandoval, quien murió protegiendo con su cuerpo al canciller Francisco Tudela, el Capitán EP Raúl Jiménez Chávez, quien falleció por un disparo en el pulmón por la espalda, y el Magistrado Carlo Giusti, que murió segundos después del impacto a Jiménez por un disparo vengativo de un terrorista. 


Esta operación culminó con éxito al haber sido rescatados casi todos los rehenes de la embajada, pero lo que poco se conoce es el trabajo de inteligencia interno que advirtiera a los rehenes de no permanecer en los puntos de asalto de los comandos a la embajada. Esto gracias a los militares tomados por rehenes que pasaron información desde dentro, principalmente al Ex vicealmirante y fundador del curso de fuerzas especiales de la Marina peruana Luis Giampietri, quien mediante un micrófono escondido en una guitarra confirmó el inicio de la operación con la frase “Mary está enferma”.


Hoy más que nunca es importante invocar a la memoria histórica, no ideológica ni mucho menos selectiva, sino a la que nos permite reflexionar y actuar por el bien del Perú. Como estudiantes debemos recordar que somos parte de este país y muy pronto parte fundamental de su historia, por lo que cuidarlo y encaminarlo hacia el éxito no es una opción, sino más bien una digna responsabilidad. ¡Honor y gloria a los comandos Chavín de Huantar!


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